Novedades en nuestro blog

Café literario Niké (C/ Requeté aragonés, en Zaragoza), hoy desaparecido, frecuentado entre otros por el poeta Miguel Labordeta

Tenemos novedades para nuestros socios y visitantes del blog del Ateneo Jaqués. Hoy inauguramos dos secciones nuevas. La primera, recupera la importancia que la poesía ha mantenido desde las primeras tertulias del Café literario, en la formación de nuestro Ateneo y durante todo este tiempo. Esta sección se llamará El poema de la semana y lo podremos leer en la sección derecha del blog durante una semana. Se admiten sugerencias, ruegos y peticiones de poemas para publicar en esta sección. Deben ser remitidas a nuestro correo electrónico: ateneojaques@gmail.com 

La segunda sección que proponemos a nuestros blogueros se titulará Entre mis recuerdos. Publicaremos fotografías antiguas del Pirineo aragonés y podremos encontrarlas, también en  la sección derecha del blog, sobre El poema de la semana. Los comentarios o recuerdos que susciten estas instantáneas podrán ser enviados al mismo correo electrónico (ateneojaques@gmail.com) y serán publicados a pie de foto.
Miguel Labordeta Subías

Comenzaremos la primera sección, El poema de la semana, con el poeta aragonés y universal Miguel Labordeta (Zaragoza 1921-Zaragoza 1969), pieza clave en la Oficina Poética Internacional que se formó en torno a las tertulias del Café Niké (C/ Requeté aragonés) y que tuvieron como resultado la edición de revistas literarias como Orejudín, Papageno, El Coso aragonés del Ingenio y Despacho Literario. Publicamos como primer poema de la semana, su Momento novembrino, escrito en 1949


MOMENTO NOVEMBRINO 

Largos versos escribo con mi pluma de ave.
Llueve en la lejanía. Dieron las once en punto
en la vieja oficina.
En la esquina de enfrente llora un recién nacido.

No estoy triste ni alegre. Más bien un poco turbio,
un poco espada, un mucho vagabundo magnífico
profano de caricias.

Llueve en la lejanía. Dieron las once en punto en la vieja oficina.
En la esquina de enfrente llora un recién nacido.

Todo se ha vuelto claro. Nada tiene importancia.
Mi apellido no existe, pues todo fue quimera,
y mi nombre marchitó los espejos dentro de cinco siglos.
Cada espectro de Luna
me voy muriendo un beso.
Cada gota de sol
surjo un instante de oro
de mi pus y mi sueño.
Rasgo todas mis máscaras con un signo de paz.
No quiero ya más templos donde roben mi vuelo
sino intemperie pura que incendie mi caída.
No más engaños ya. Toda verdad es vana,
casi mentira sólo.
Tienen todos los labios un cárdeno regusto
a planeta perdido sin importarle cómo.

Miradme. Estoy sin amo. Como un perro sarnoso.
Mi astrónomo amigo ha huido.
No acudió a la cita de la cena.
Se enamoró del Polo de los Cielos.
Tuvo suerte en su lid.
Berlingtonia-Madre-Galaxia-Novia
le reclamó habitante del mar de las esferas
sin carta de llamada ni pasaporte fijo.

En la mágica caverna del cinema
cojo a mi amor la tienra mano fría:
Eres mi dulce odio, emboscada de instinto
hecho con látigo de hechizo titilante.
Mis lascivos propósitos riñe mi niña buena:
¿Por qué no acudes a misa de una y media,
sosito mío...?
¿Por qué no trabajas
como cualquier hombre decente
y ganas un sueldo honorable
con seguro de vida y una vejez tranquila?
¿Por qué escribes suciedades
que además nadie compra
si la vida es bonita
y hay meriendas tan ricas
donde se baila el vals?

Llueve en la lejanía. Dieron las once en punto en la vieja oficina.
En la esquina de enfrente llora un reicén nacido.

Fabrico espantapájaros. Al estío le sucede el otoño.
Doy clases de Historia a cretinos simpáticos.
Cada curso tengo un bolsillo menos y una calva más amplia.

A veces oigo música anónima y lloro como un tonto.
Ciertas tardes de fiesta me encierro con mi pena allá dentro.
Pero también acudo los domingos
a los campos de fútbol o a las plazas de toros,
y vislumbro en lo alto de las torres de anuncios
a la pálida doncella inexorable
sonriendo con su puñal de nube
a la ululante muchedumbre
de energúmenos en flor
¡espléndida cosecha de calaveras para el año 2000!

Ha llegado un telegrama de cementerio-Aries.
"Sin hora liquidada. Astrónomo amigo
Paso sin novedad toda orilla celeste. (Stop).
No volverá jamás. (Stop). Hasta la vista. (Stop)".

Llueve en la lejanía. Dieron las once en punto en la vieja oficina.
En la esquina de enfrente llora un recién nacido.
Con mi pluma de ave escribo largos versos.

(Miguel Labordeta. Momento novembrino. 1949)



Y la sección entre mis recuerdos comienza con esta postal antigua de Jaca. ¿Adivinan desde qué calle está tomada esta fotografía? Respuestas y comentarios a ateneojaques@gmail.com


Share:

4 comentarios

  1. La foto, podría ser desde la calle Mayor ?... La Torre del Reloj queda a la izquierda. No lo sé pero llevo un rato mirando la torre del fondo en la derecha...
    Gracias por la poesía.

    ResponderEliminar
  2. Gracias trimbolera por su participación.

    ResponderEliminar
  3. Podemos asegurar, trimbolera, que la fotografía en cuestión estaba tomada desde calle del Carmen, una azotea cercana a la esquina con calle Mayor. Saludos.

    ResponderEliminar