Tenemos nueva exposición: El latido de Gaia (Anaís Pérez Layed)



A lo largo del mes de marzo y abril vamos a tener la oportunidad de admirar las acuarelas de Anaís Pérez Layed en una nueva exposición organizada por el Ateneo Jaqués. La muestra se realiza en el Café literario El Ateneo (C/ Carmen, 22) de Jaca y se titula El latido de Gaia. Hemos tenido la oportunidad de tener una agradable conversación con la artista, con motivo de la inauguración de esta exposición.

Ateneo Jaqués: Anaís Pérez Layed es poeta (acaba de publicar con Olifante “El fuego de las sombras”) y pintora. ¿Qué terreno prefieres?

Anaís Pérez Layed: No podría elegir, ni pasar sin alguna de las dos. Son mundos separados por completo, en mi caso son polos distantes que ni se conocen ni se tocan. Depende del estado anímico que tengo, pinto o escribo, son espacios contrapuestos que supongo llegan desde alguna parte inconsciente reclamando la parcela y el aislamiento de su propia atmósfera creativa y, si no, no funcionan.

 AJ: 2.- ¿Qué es para ti la pintura?

A.P.L: Un universo entero que busca una conciencia hacia el territorio individual. El lugar en el que no existe el imposible, todo lo que el pincel es capaz de dibujar y la mente de imaginar tiene sitio en este cosmos. No intento pintar la realidad, sino conjurar la incertidumbre de mi propio caos agrupando formas, colores, luces... y, de repente, aparece la obra como un pequeño milagro.

AJ: 3.- ¿Cómo vives la acción de pintar?

A.P.L: Pintar es una posesión, una alienación, un vértigo que me atrapa y sumerge en paisajes irreales que transgreden la materia y la forma. Pintando paso al otro lado del espejo -como Alicia- y, como ella, encuentro lugares vetados al proceso cognitivo-consciente, todo un regalo que me descubre espacios sin tiempo donde me vacío de unas cosas y me lleno de otras. 

AJ: 4.-¿Cómo te defines en la poesía?

A.P.L: De ninguna forma, esto es una dificultad enorme para mí y me pide un esfuerzo de coherencia y de objetividad que honestamente  no me siento capaz de hacer y prefiero no hacerlo, creo que sería confinarme en conceptos y etiquetas limitadoras y opto por dejar las definiciones a los que me lean. Huyo de los encasillamientos, tendría que acercarme a líneas consensuadas dentro de etiquetas establecidas y elijo moverme dentro de la libertad que da la indefinición.

AJ: 5.- Has publicado el poemario “El fuego en las sombras”. Háblanos un poco qué significa para ti este nuevo libro y qué has querido trasmitir en este viaje pasional por tu poesía.

A.P.L. “El fuego de las sombras” es una expedición que recorre diferentes paisajes  y viaja desde el interior más oscuro hasta el fuego liberador. Recoge un conjunto de poemas que investigan acerca del deseo y su inmersión en las motivaciones de la conducta humana, sobre el que alumbró Erickson en una fascinante paradoja... Al final, sólo somos vivencias, lo que leemos, deseamos, incluso  imaginamos o sentimos y esas concepciones son las que conforman y viven en el libro. El fuego como instinto del placer que busca la redención en la inocente pureza del deseo contra la percepción de la sombra en el muro de la caverna donde la oscuridad de la incertidumbre empuja a deslizarse en la clepsidra hacia la destrucción, el deterioro, la muerte y el caos.

A.J: 6.- El pasado 10 de marzo inauguraste tu exposición “El latido de Gaia” organizada por el Ateneo Jaqués. ¿Qué podemos ver en esta exposición?

A.P.L: El latido de Gaia pretende ser una búsqueda que trascienda todo ornamento intelectual, una cópula instintiva con la vida, la intención de conquistar cada uno de sus poros. Un refugio para el placer en el acercamiento a la esencia ancestral, huérfana de aculturamientos, donde se escuche el palpitar de la vida.

A.J: 7.- Fundamentalmente, ¿se puede afirmar que eres acuarelista?

A.P.L: Si te refieres a la técnica pictórica, por completo. Es la práctica que prefiero, me fascina el juego del agua con los pigmentos, esa magia que surge de la sinergia de ambos y la mano que los trabaja. Si la pregunta es si soy más acuarelista que poeta no sabría responderte, necesito ambas formas de expresión y eso depende del momento.

Anaís, en un rincón del Café, junto a una de las acuarelas que componen El latido de Gaia

A.J: 8.- Esta exposición con el Ateneo Jaqués, ¿qué significa en tu trayectoria?

A.P.L: Me apetecía mucho exponer en Jaca, en cuanto me lo propusieron acepté. Es un lugar mágico, de gran belleza, siempre me ha inspirado mucho en todos los sentidos, tengo una novela inédita que trascurre en Jaca, archivada desde hace cinco años y sé que tengo que retomarla en serio de una vez... pero eso es otro tema. Ahora me vienen muchos recuerdos que han quedado lejos, tiempos de disfrute, vacaciones, excursiones de montaña, restaurantes, garitos, gentes... y me veo aquí con la mirada del otro, me recuerdo viviendo momentos sin el presentimiento de esto que ha llegado con el tiempo sin esperarlo y me entusiasma esa carga emocional que mezcla el pasado con el presente y rescata vivencias que me hicieron feliz y se fusionan con el momento actual.

A.J: 9.- La muestra estará expuesta entre el 10 de marzo y todo el mes de abril en la Cafetería el Ateneo (C/ Carmen, 22) de Jaca. ¿Qué te ha parecido el Café para esta exposición?

A.P.L: Lo cierto es que me sorprendió aunque ya me habían dicho que era un sitio con encanto. Es un lugar precioso en el que se respira sosiego. Fernando y Ana Belén tienen mucho que ver en esto, son apacibles y acogedores, generosos. Y eso emana este espacio plagado de libros y música que invita a tomar algo y relajarse, aunque imagino que por la noche el ambiente será diferente, además está el tema de la coctelería que es formidable.

A.J: 10.- Me llama la atención entre tus obras, las que podríamos nombrar como “acuarelas blancas” Una de ellas es la imagen de la exposición y tenemos otra que, incluso, es en blanco y negro. Podemos sentir el invierno en ellas. ¿Qué querías transmitir con estas diferentes tonalidades de blanco?

A.P.L: En acuarela el blanco es siempre un reto, hay que trabajar muy rápido para que no se extienda la pintura a los sitios no deseados y más cuando se trabaja la técnica en húmedo por los riesgos que entraña. El blanco en estas obras marca el peso de la quietud y lo que parece inamovible en un momento y luego desaparece como si no hubiera existido y deja sitio a su opuesto, como la nieve que sin memoria vuelve otra vez en la estación que corresponde,
como si no hubiera muerto antes.

A.J: 11.- Recientemente hemos creado el blog del Ateneo Jaqués, asociación fundada en enero de 2013. ¿Qué opinión te merece la idea de este recién creado Ateneo?

A.P.L: Parece muy interesante la idea de un Ateneo en Jaca que promueva y dinamice la cultura, sin ideologías y donde quepan todas las expresiones y muestras artísticas y culturales de la zona y de fuera de ella para enriquecimiento de todos.

A.J: 12.- Por último, queda pendiente otra visita a Jaca para presentar convenientemente “El latido de Gaia” y para participar en un recital de poesía. ¿Cómo animarías a la gente de Jaca para que acudiera a ver tu exposición y a escuchar el próximo recital de poesía?

A.P.L: Si alguien tiene dudas sobre si venir o no a ver la exposición después de leer esta entrevista que se olvide de ella y venga aunque sólo sea para degustar el arte de Fernando haciendo esos  maravillosos cócteles que no son molotov pero casi...  La invitación a la inauguración la haremos en su momento, cuando estén listos los preparativos, ahora nos toca a unos cuantos amigos trabajar en ello y prepararla bien, un poco de todo, pintura, poesía, charla, buen rollo...








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