Esta tarde, Homenaje en recuerdo de Rosa María Aranda




En el Ateneo Jaqués estamos complacidos y muy ilusionados al poder brindar esta tarde un homenaje tan necesario a una autora como Rosa María Aranda. Agradecemos la visita de su hijo Alfonso De la Figuera Aranda y le damos la bienvenida. Rosa María Aranda nació en Zaragoza en el año 1920 y dedicó su vida intensamente a la literatura y a luchar por sacar adelante a su familia ya que, al quedar viuda demasiado pronto (su marido Fernando De la Figuera murió en 1967) tuvo que hacerse cargo de sus seis hijos. Aún así, siempre le quedó tiempo para la lectura y la escritura. Entre sus novelas de éxito destaca Boda en el infierno que fue llevada al cine en 1942 con guión adaptado de la propia Rosa María y dirección de Antonio Román que consiguió el Premio Nacional de Cinematografía. Además es autora de Cabotaje, Con los ojos vendados, Medio millón y un piso, Tebib, el Premio de Novela Ciudad de Calatayud Alguien en alguna parte y el Premio Constitución de la Junta de Extremadura, Esta noche y todas las noches (1988) Como poeta publicó Tiempo de cristal y Fiera solitaria. También obtuvo mención de honor en el Premio Luzán de poesía del Ayuntamiento de Zaragoza y resultó finalista en los premios Nadal, Café Gijón, Elisenda de Montcada, Ondas o Ateneo de Valladolid. Durante su rica y extensa trayectoria colaboró en prensa con El noticiero, Amanecer, Zaragoza deportiva, Cierzo y publicó cuentos en El Español, Lecturas o Estafeta literaria. Fue colaboradora habitual en Radio Zaragoza y colaboró en las tertulias Miguel Labordeta del Ateneo así como Tertulia teatral. 



Rosa María Aranda era una escritora vital. Es decir, su vida era la literatura y esa vitalidad, esa fuerza interior, esas ganas de vivir en definitiva, es lo que transmitía en todos y cada uno de sus textos, tanto poéticos como novelescos. Decía en su libro de memorias, anecdotario vital, Paisajes internos “Puedo considerarme afortunada. Y es que hay algo que me ha ayudado muchísimo: mi amor a las letras, mi enorme afición a escribir y a leer. En esa afición he encontrado muchas veces la salvación” Reclamaba soledad para su tiempo de escritura, bien al amanecer o de madrugada y para ella la página en blanco era “una amiga que espera, que quiere ser tuya y ayudarte” Esa complicidad con las letras, con sus palabras, también queda patente en su estilo, un estilo fresco, tremendamente adelantado a su época, vanguardista y atemporal. Rosa María fue una luchadora que exprimió al máximo su vida también fuera del ámbito literario. Fue una apasionada melómana, amaba la belleza y la aventura de vivir y sentía fascinación por su ciudad, por la naturaleza y por el Mar Mediterráneo, además de ser una gran deportista. También en este sentido fue adelantada a su tiempo. Nadadora y esquiadora, participó en diversos campeonatos donde, en varias ocasiones, resultaba campeona. Rosa María cuenta con extensa obra inédita que espera algún día, salir a la luz, desde los cajones de su escritorio. Nos dejó en el año 2005 pero hoy rescatamos la memoria de sus momentos, el recuerdo y el amor que siempre queda. Y quién mejor que su hijo, Alfonso De la Figuera, para hablarnos no solo de su obra, también de su vida. 

Esta tarde a las 19,00 horas, en el escenario de la XV Feria del Libro de Jaca (Paseo de la Constitución) Homenaje en recuerdo de Rosa María Aranda. Ateneo Jaqués y Alfonso De La Figuera Aranda.

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