Aprovechando la última tregua del otoño: Val de Echo

Campamento San Juan de Dios, a mitad del recorrido
La tregua que otoño ha brindado a los pirineos ha sido verdaderamente corta y ya se dice, por toda la península, que este año se ha pasado del verano al invierno, saltándonos una estación. Pero, como muestra la imagen que encabeza esta entrada, otoño pintó ya con sus colores las colinas dejando espléndidas postales de verdes rebajados en incipientes amarillos, ocres, rojizos y profundos verdes perennes. Todo consistía en aprovechar esa pequeña tregua de apenas cinco días, en que otoño se dejó sentir, en todo su esplendor y regaló los últimos calores del verano. Y el último día de sol fue aprovechado para encaminarnos a la que, seguramente, será la última salida al campo de este presente año, ya que a esta hora está nevando copiosamente por las cumbres.
El misterio de la penumbra en los bosques de Echo y la alfombra de otoño, en el sendero

Como en anteriores ocasiones, el objetivo era combinar el esplendor que nos brinda la naturaleza con la visita cultural, unos pasos caminando hacia la Historia de esta zona geográfica. De esta manera, partimos de Jaca hacia Puente La Reina, tomando la carretera hacia Hecho. Dejamos atrás el pueblo, tomamos dirección a Oza, descendimos bajo los pies del monasterio, sobrepasando Siresa y dejamos el coche en el desvío a Gabardito, sobre el Puente de Santa Ana.  Este es el punto adecuado para realizar la excursión circular a pie en la que el senderista camina por la antigua Calzada Romana, cuyo trazados se conserva y reconoce perfectamente. Esta Vía unía Benearnum (Béarn, Francia) con Caesaraugusta (Zaragoza) y durante la Guerra Civil fue utilizada por contrabandistas y por todos aquellos que deseaban huir a Francia. La orografía del lugar y los frondosos bosques ocultaban sus pasos hasta que se encontraban en territorio galo. En dirección a Oza la Calzada Romana está marcada con las clásicas marcas rojas y blancas cuyo sendero está clasificado como GR-11 Podemos consultar el trayecto completo aquí. El sendero de la Calzada Romana, del que podemos observar todavía su antiguo empedrado, es suavemente ascendiente entre hayedos, pinos, arces y avellanos. Sobrepasando el túnel de la Boca del infierno llegaremos al torreón de defensa llamado de Felipe II cuyos restos se conservan en esos 1200 metros, la zona más alta de esta "primera vuelta". A partir de la torre defensiva, comienza un descenso por el bosque, en zig zag, que termina en la explanada del Campamento San Juan de Dios, junto a la orilla del río Aragón Subordán. Estamos en la mitad del recorrido.
Hacia el Castillo de Acher
Para continuar el GR-11 es necesario cruzar el río Aragón Subordán por el pequeño puente Sil y dirigir nuestros pasos a Oza. Nos adentramos en este punto en un sendero que asciende de manera más brusca que el anterior, por un bosque de haya y pino. Realmente estamos volviendo sobre nuestros pasos, ya que la etapa es circular y justo frente a nosotros, al otro lado del cauce del río, podemos observar perfectamente el trazado de la Calzada Romana por la que acabamos de caminar. Paralelamente al cauce del río discurre este sendero, pasando de nuevo sobre la Boca del infierno. A lo largo del camino, llamado "de los Ganchos" podemos ver el Castillo de Acher, los prados de Oza, el rincón de Alano y el profundo barranco de Espata.
Vista del valle desde la Senda de los Ganchos. A la izquierda podemos distinguir el torreón de Felipe II
Detalle del pico del Castillo de Acher



La senda de Los Ganchos nos lleva de nuevo a las praderas de Oza, punto de partida de esta excursión que está clasificada con dificultad media, de tres horas de duración. Merecen la pena esas tres horas para disfrutar, además de una ruta histórica, de una de las excursiones más bellas del pirineo aragonés. Espero que les haya gustado y hayamos sabido trasladar algo de la belleza y la experiencia que supone caminar esta parte del valle de Hecho.
Pico llamado Castillo de Acher (2390 m.) en una fotografía tomada de esta página

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2 comentarios

  1. Me quedan muchas rutas por el Pirineo pendientes, esta es una de ellas.

    Preciosa crónica rutera.

    Besos.

    Ana

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    1. Era la primera vez que nos poníamos con ella, Ana y el resultado fue gratificante, tanto por la belleza del valle como la facilidad del recorrido, a pesar de la altura. Gracias por acercarte al blog. Besos.

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