Poema a Miguel Hernández

Miguel Hernández, por A. Buero Vallejo
A los 32 años dejaron morir a Miguel Hernández. Nunca, ni siquiera después de muerto, pudieron cerrar sus ojos, esos ojos sinceros que seguían hablando, como sus poemas, cuando quisieron enmudecer la verdad. La poeta alicantina Julia Díaz Climent es autora de los poemarios El veredicto del barro y Tésera Leuka: Recorrido poético por la ciudad de Alicante. Este año ha publicado el poemario de memoria histórica Soy memoria con la editorial Chacartonera del Ateneo Jaqués. Actualmente Julia, afincada en Borau (Huesca), es socio del Ateneo Jaqués, tomando parte activa en todos los actos organizados, especialmente, en los recitales de poesía. Antes de recitar su poema a Miguel Hernández, Julia recuerda su infancia en Alicante. Estaba prohibido leer sus poemas, estaba mal visto, incluso, nombrarlo. Y recuerda también cómo algunas personas rescataban su memoria pintando su rostro de ojos abiertos para la eternidad en las paredes y las murallas de la ciudad. Los niños, sabían que era Miguel Hernández. Lo sabían por sus ojos.

Este poema de Julia Díaz Climent a Miguel Hernández está incluido en Soy memoria, editado por la Chacartonera:


Share:

0 comentarios