Despedida a un buen amigo

Olas, de Juan Sandín

Ha sido mediante las redes sociales que recibíamos ayer la triste noticia del fallecimiento de nuestro amigo Juan Sandín, que en una de sus cada vez más frecuentes visitas a Madrid, se encontraba inmerso en la preparación de otra nueva exposición suya que estaba programada para el mes de febrero, precisamente en la capital. Como siempre, injusta, la muerte ha sorprendido demasiado temprano, dejando incompletas muchas cosas. Juan Sandín acababa de estrenar su web (aquí) donde pretendía utilizar su obra artística exclusivamente de manera solidaria, donando sus cuadros para este fin. Desde ese rincón, además, animaba al resto de los artistas a crear una red de arte solidario, para realizar donaciones en causas benéficas. Sin duda, se trata de una buena muestra que nos da una idea del talante solidario, generoso y bondadoso que caracterizaba a Juan y que aplicaba en todas  y cada una de sus acciones. 

Ay Destino, de Juan Sandín. La mar fue un tema recurrente en toda su producción artística. Sin duda, un recuerdo de sus años en los que trabajó como Contramaestre, Oficial de la Marina Mercante
Fue el pasado mes de julio cuando Juan Sandín llegó por primera vez a Jaca y entró en contacto con el Ateneo Jaqués, en la presentación del cómic Zilia quebrantahuesos, de Laura Rubio. Entusiasmado por conocer nuestra asociación y las actividades que impulsábamos no dudó en subirse a "nuestro carro", haciéndose socio casi de inmediato, aquella misma jornada calurosa de sábado. A partir de aquel momento, con la misma pasión que aplicaba a la pintura, Juan comenzó a implicarse en el Ateneo de una manera entusiasta, un impulso sin el que nuestra asociación, a buen seguro, hubiera dejado de realizar numerosas actividades que finalmente llevó a cabo. Una vez más, su enorme generosidad. Fue un apoyo incondicional y fundamental durante el periodo estival, que se prolongó en otoño para acabar en el presente 2016 Su participación, a pesar de tener su domicilio en Zaragoza, fue de una dedicación completa. Participó con un retrato y un collage en la exposición del Centenario de Frank Sinatra que, en buena medida, gracias a su apoyo, se convirtió en una muestra itinerante por toda España. También participó activamente en la Feria del Libro de Jaca y asistió a casi la totalidad de actos que se promovieron a partir del verano. Además, quizá ya como un atisbo de su proyecto solidario, colaboró en la acción social que el ateneo llevó a cabo para la escuela de Chadia Na'en, en Ecuador, donando una totalidad de ocho obras que adquirieron los ciudadanos en la subasta solidaria celebrada  el 13 de septiembre en la jacetana Plaza del Ángel. El Ateneo Jaqués también acompañó a Juan Sandín en Zaragoza, con un recital de poesía y música en la clausura de su exposición Zaragoza y el delta, celebrada en el Club Náutico y ...en fin, desde nuestra web queremos transmitir que Juan logró contagiar a toda nuestra asociación su enorme vitalidad, su positividad y toda su pasión que también transmitía a sus pinturas. 

Juan Sandín en la exposición Centenario de Frank Sinatra en Eibar junto a sus amigos del ateneo
Pero, sobretodo, Juan fue un gran amigo. En el poco tiempo que pasó entre nosotros ganó nuestros corazones, nuestra entera confianza y también, nuestra admiración. Como amigo, recuerdo una jornada inolvidable compartida en Éibar, otra en Canfranc, o una comida en un bar de barrio de Madrid, donde tuvimos tiempo de compartir anécdotas, confidencias y donde Juan me explicaba con su eterna sonrisa las vicisitudes que, de niño, le habían alejado de la tauromaquia en un camino que, más tarde, le llevaría al mar y más tarde, a la pintura... y que ahora se detiene en esta vida para, estoy convencido, comenzar un periodo mucho más reconfortante y quizá menos tortuoso que el terrenal. 

La última obra de Juan Sandín fue este bodegón fechado el 9 de enero
La eterna niebla zaragozana
La plaza del conejo, de Zaragoza
Sirva este breve artículo como un recuerdo eterno para nuestro amigo Juan y un sentido pésame para sus familiares y amigos. Desde el Ateneo Jaqués, solo nos resta decir ¡Gracias Juan!








Juan Sandín, aunque chivertense de nacimiento, adoraba Zaragoza. La amaba, la caminaba, la pintaba, la recreaba (merece la pena una revisión de su colección "Zaragoza inédita") y además, formaba parte activa de su paisaje urbano, permaneciendo siempre presente con sus obras en la Plaza de San Felipe.

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4 comentarios

  1. Gracias también por esta sentida entrada en la que lo hemos conocido mejor. Un abrazo.

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  2. Me alegra leer lo que ha representado Juan en el Ateneo y fuera; y la sencillez que mostraba. Un abrazo

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    1. Todo eso y mucho más, desee luego. Le echamos mucho de menos. Gracias Surfeartea.

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