Celebrando a Méliès

ACTIVIDAD MULTIDISCIPLINAR PARA RECORDAR A "MÉLIÈS"



El Ateneo Jaqués celebra la ocasión de traer a Jaca la presentación de una de las publicaciones más fundamentales realizadas durante el año 2017. Se trata del libro coral "Méliès", un necesario tributo y recuerdo al padre del cine, al mago que hizo del invento del cinematógrafo una herramienta para crear ilusión, un luminoso pincel para rubricar nuevas formas de arte. Un libro esencial, publicado por Libros del Innombrable, editorial aragonesa que durante el 2018 celebra su trigésimo aniversario. Un libro de una belleza espectacular gracias a las ilustraciones del artista zaragozano Juan Luis Borra que, bajo la influencia estética de Georges Méliès, ofrece una actualización artística del genio francés y cierra un universo propio. 

Alfredo Moreno, Raúl Herrero y Juan Luis Borra durante a reciente presentación del libro en Madrid.
Para celebrar dicha ocasión como merece, la actividad para recordar al mago Méliès no se limitará a la presentación del libro. Durante dicho acto también habrá ocasión de asistir a un cine club comentado, proyectando algunos cortometrajes originales de Méliès. Además, del 7 al 22 de febrero, se podrá visitar en la sala de audiovisuales de la Biblioteca Municipal de Jaca, la exposición "Méliès" con las ilustraciones originales de Juan Luis Borra. El acto de presentación del libro y de proyección de cortometrajes tendrá lugar el viernes 9 de febrero a las 20 horas en la Casa de Cultura "María Moliner", salón de actos de la Biblioteca Municipal de Jaca (C/ Levante, 4). En este encuentro participarán el artista Juan Luis Borra, el editor Raúl Herrero y el escritor y cinéfilo Alfredo Moreno, presentados por Marcos Callau, del Ateneo Jaqués. Aprovecharemos la ocasión para inaugurar la exposición de Juan Luis Borra y escucharemos sus comentarios sobre ella.
Juan Luis Borra junto a una de las ilustraciones que se expondrán en a Biblioteca de Jaca. La imagen corresponde a la reciente exposición celebrada en el Ateneo de Zaragoza.
Estableciendo un inocente juego de palabras, un truco del lenguaje, resulta paradójico y fundamental destacar que Georges Méliès sembró de luces las sombras de Lumière. Sin la intervención de este mago y pintor, el cinematógrafo hubiera sido poco más que un alarde científico, tan solo una herramienta para documentar lo cotidiano, como la salida de la fábrica de unos obreros en 1895, precisamente filmada por los hermanos Lumière o trasladado a nuestro país y sus querencias eclesiásticas, otra salida, la de misa de 12 del Pilar de Zaragoza, filmada dos años más tarde por Eduardo Jimeno Correas. Un artefacto de feria y barraca para primitivos voyeurs, un espectáculo de exposición universal, poco más que el último grito científico del siglo XIX; en esto se hubiera resumido el cinematógrafo. Méliès, fascinado por el invento de los hermanos y tras asistir al pase inaugural de la primera proyección consiguió convertir aquel juguete de la ciencia en una verdadera fábrica de ensueños, en una nueva y deslumbrante manera de alumbrar obras de arte. Adaptando al cinematógrafo su experiencia en el teatro, la pintura, el gusto por los espectáculos circenses, la fantasmagoría, el ilusionismo, la prestidigitación, el escapismo, halló el truco perfecto y a su través, el diálogo mudo con un espectador que necesitaba creer. El cinematógrafo necesitaba un mago y el espectador necesitaba magia. Así se fraguaron las primeras películas fantásticas, la inauguración del lenguaje cinematográfico, de la ciencia ficción y de todos los géneros. Así nació el primer teatro de los sueños, la primera sala de cine, en el parisino teatro Robert Houdin, propiedad de Méliès. Allí nació el cine. El libro “Méliès” publicado por Libros del Innombrable rinde homenaje al primer artesano del cine y de paso, materializa una reivindicación que resulta tan necesaria hoy como ayer. Pues el maestro parisino fue olvidado en vida, pasando graves penurias económicas que le obligaron a convertir en fuego todas sus películas. Pero, como si de un truco final se tratara, consiguió resurgir de aquellas cenizas y como ave Fénix, gozar en sus últimos años de la reivindicación del grupo surrealista, de los merecidos homenajes en su tierra y del reconocimiento que debía acompañar los últimos días del verdadero padre del cine.

Imagen retroiluminada en la pasada exposición de Juan Luis Borra en el Ateneo de Zaragoza. Esta ilustración es la espectacular portada del libro.


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