Tarde mágica en Huesca

Izquierda a derecha: Manuel Puertas, Marcos Callau y Estela Puyuelo. Fotografía: Diario AltoAragón


"El Canfranero dadaísta paró en el salón Azul. En la estación, las cuerdas de una viola se transformaron en poesía al agitarlas la mano virtuosa mientras daban la bienvenida a un Machado espectral que se apeó unos instantes para recitar en Huesca un poema inédito. Quedaron flotando sobre los raíles del tiempo los ecos de esos encuentros únicos donde cielo y tierra se confunden como atardeceres en los oasis del sueño. Un placer compartir este viaje con vosotros". (Estela Puyuelo)




Nadie diría que la cita fue en febrero. Un radiante sol primaveral inundó las calles, las plazas, las terrazas, los parques de Huesca. En el Café del Arte algunos parroquianos pudimos observar el sol dentro de una taza de te, los rayos coqueteando con el café, una muchacha cegada por tanta luz. Por fuerza, un día tan luminoso debía desembocar en una tarde mágica y algo surrealista. Las efemérides acompañaban.  Veintidós de febrero de 2019. Cumpleaños de don Luis Buñuel y 80 años sin Antonio Machado. El Ateneo Jaqués se encaminaba al espectacular Casino de Huesca porque en su salón azul se presentaba el tercer número de "El eco de los libres". Manuel Puertas Fuertes, con sus dos vagones de cola, inauguró al acto con un toque dadaísta. Armado con un silbato ferroviario avisó a los presentes de la inminente irrupción del canfranero en aquella estación improvisada que fue el salón azul del Casino de Huesca y la llegada del humano convoy fue recibida por los espectadores, expectantes pasajeros, con unos aplausos reconfortantes para los viajeros. Más o menos así gritaba el maquinista: 

"¡Hoy llega a Huesca el canfraneeeerooo!
¡Llega todo enteeero,
sin caer por un desfiladero
ni quedarse atascado
en un atolladero!"

Inaugurada la presentación, Laura Lasheras interpretó Sonata Nº1 Adagio de Bach a la viola, vídeo que se incluye al comienzo de este texto. 


Estela Puyuelo citó a las musas para una tarde a la que ya estaban invitadas. Y así, con la poesía directamente traída de la Jacetania, recitó su poema e invitó a Laura Asso a que hiciera lo mismo. Estela también nos habló de su colaboración como articulista y de la obra "Eso tiene ser mujer", "La casa de Bernarda Alba" en clave poética que, dirigida por ella misma, se estrenó precisamente en Huesca. Manuel Puertas utilizó su intervención para rendir homenaje a Antonio Machado y leer su reciente traducción de un texto inédito que Tristan Tzara dedicó al poeta andaluz, un regalo para todos los presentes. Al finalizar, Laura Lasheras recitó el poema con el que colabora en "El eco de los libres" y Mercedes Falcón, en colaboración con bodega Aldahara. citó a los sentidos de todos los asistentes invitándoles a disfrutar de una estupenda cata de vinos. Entre el público asistente se encontraba el escritor, cantautor y colaborador de la revista Joaquin Carbonell, el músico Luis Lles, la ilustradora Rox d'Onyx y el cantautor Edu Palacho. La presentación se alargó a la noche con una cena en el Café del Arte y la magia se desbordó de las copas para llenar de luz los rincones de la madrugada oscense donde algunos pudieron, sin hablar, aprender el lenguaje de los pájaros, el secreto de su vuelo.

A continuación, la traducción de Manuel Puertas sobre el texto que Tristan Tzara dedica a Antonio Machado, tomado de su blog: https://angelcarmelo.wordpress.com/2019/02/21/antonio-machado-tristan-tzara/

ANTONIO MACHADO
En esta lengua española de acentos a la vez duros y tiernos, Antonio Machado compuso poemas que suenan como la tierra de Castilla que le vio crecer y vivir. Es una tierra oscura erizada de bloques pétreos que revelan su soledad, una tierra áspera pero apasionada y ardiente, tierra que acogió y engrandeció a uno de los mayores poetas de España, el silencioso y misterioso Antonio Machado.
Encerrado en sí mismo, como el aspecto de esta tierra cuyo esplendor es totalmente interior, Machado que en su vida cotidiana era tímido y ajeno, bueno y distante, serio sobre todo, serio como la vida que es difícil a pesar de la ligereza que rige la juventud y la primavera, Machado, digo, destilaba el líquido puro de una poesía emocionada, frágil y potente, por el humilde y humano sentimiento que desmentía su aparente fragilidad.
Machado nació en Sevilla en 1875, fue amigo de otro gran poeta Ruben Darío. Fue profesor de francés en Soria donde se casó y muy pronto perdió a su compañera. Esta desgracia que le afectó aún joven, marcó su vida con esa tristeza mezcla de dulzura, de esa árida seriedad pero sencilla y fraternal como reflejo del rudo paisaje castellano, en aspectos inmutables, desde cualquier eternidad y hasta el fin de toda la eternidad. Allí compuso Campos de Castilla ese libro clásico que forma parte en lo sucesivo del patrimonio literario español.
Machado, con Juan Ramón Jimenez fueron los grandes poetas de la España moderna. En Nuevas Canciones, su poesía se purifica aun más y se acerca mediante ese despojamiento a la poesía popular. Es señal de una gran cultura, cuando la poesía culta y la poesía popular se unen y armonizan. Que la poesía de los poetas sea adoptada por el pueblo que la canta o que la poesía popular inspire al poeta por su lucidez breve y su frescura, es la demostración de una innegable comunión donde el alma de un pueblo no es una palabra vacua y donde la expresión original de la poesía se manifiesta viva y creadora de valor.
Antonio Machado se encontraba en Madrid cuando estalló la guerra civil. Rechazó abandonar la capital; quería permanecer entre los defensores de la República. Una orden formal de su gobierno le obligó a dejar Madrid. En 1937 bajo el sol y los bombardeos, me encontré con Machado en Valencia, percibí en el al gran poeta, uno de esos que solo honran con su presencia nuestro suelo, en raras y privilegiadas épocas. Su figura nadaba en la bondad, y su mirada escrutadora no carente de una infantil malicia. Era un hombre fraternal, y la poesía era su mundo de cada día. Cuando llego el desastre, Machado quedó atrapado en nuestro inhóspito suelo. Sus camaradas, los luchadores por la libertad, fueron encerrados en campos, tratados como malhechores. Ellos que solo pretendieron liberar  su patria del fascismo invasor. Unos fieles amigos instalaron a Machado en Collioure, murió en el exilio el 22 de Febrero de 1939. Murió de dolor, de ausencia, de alejamiento. Murió por el dolor de su pueblo. Algunos escritores españoles y franceses nos reunimos este año en en torno a la tumba del poeta.
Es la ignominia de nuestra época, el espectáculo de dos grandes poetas de España, Machado y García Lorca muertos por un régimen de crímenes y lutos.
Que el mismo tipo de régimen entre nosotros en Francia haya tenido como víctimas a puros poetas Saint-Pol-Roux y Max Jacob, no es producto del azar, sino rigurosa lógica. Porque reside en la naturaleza del crimen, naturaleza vergonzante, atacar a los más puros, a los más generosos valores humanos, a la misma inocencia humana, a la poesía.
Mercedes Falcón cerró el acto con una cata de vinos
Laura Asso recita su poema
Laura Lasheras recita su poema
¡GRACIAS HUESCA!


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