El eco de los libres llega al Ateneo de Madrid


(Aarón García Peña, presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, da la bienvenida al Ateneo Jaqués).

Es viernes, cinco de abril. Solo queda queda una hora para la presentación de El eco de los libres en el Ateneo de Madrid y observamos cómo graniza cobijados en La Pecera del Círculo de Bellas Artes. Pero el mal tiempo es solo una apariencia. El sol nos acompaña cuando salimos al exterior con la maleta de ruedas que contiene los ejemplares de la revista. Unas calles más arriba se alza el edificio histórico que sostiene el centro cultural por el que apostara Mariano José de Larra, su primer socio. Por él han pasado casi todos los Premios Nobel españoles, integrantes de las Generaciones del 98, del 14 o del 27 y es conocido como “la Holanda de España” por su apertura. 


(En la mesa: Aarón García Peña, Miguel Ángel Yusta, Marcos Callau, Francisco Caro y Estela Puyuelo).

También intramuros brilla el sol y los intelectuales y el arte no solo ornamentan las paredes recordando el esplendor de otras épocas sino que se personifican en la sala Nueva Estafeta, donde tiene lugar el evento. En la mesa, Aarón García Peña, poeta, ensayista y dramaturgo español, además de presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, introduce el acto destacando el espíritu humanista de El eco de los libres y la valentía de la publicación por dar voz a aquellos que ejercen la libertad y la sapiencia. Marcos Callau, presidente del Ateneo Jaqués y director de la revista, agradece la invitación y subraya la universalidad de los contenidos de la revista recordando cómo surgió la misma. Por su parte, Francisco Caro Sierra, poeta, profesor de Historia y articulista, reflexiona sobre las dificultades que genera la edición de publicaciones de libre pensamiento, obras necesarias para evitar que llegue un momento “donde ni siquiera se escuchen los ecos de la libertad” y destaca el amplio espectro cultural que amalgama la obra. A continuación se inicia un recital de poemas en el que participamos, además de Francisco Caro, algunos integrantes del Ateneo Jaqués como Marcos Callau y Miguel Ángel Yusta, poeta y escritor zaragozano que facilitó el encuentro.

El acto termina con una cata de vinos de la bodega Aldahara a cargo de la enóloga Mercedes Falcón y se ilustra con un audiovisual de Juan Luis Borra, autor de la portada y la contraportada de este número y del que se incluye un artículo en el interior dedicado a su figura.

Parece que la presentación, como todo lo efímero, ya es solo parte del pasado, pero esto también es pura apariencia. Por eso he querido escribir este artículo en presente. Porque de ella queda mucho más que el depósito y la difusión de El eco de los libres en el Ateneo de Madrid. Quedan encuentros entre intelectuales y artistas que se nutren mutuamente y que pasarán a engrosar las páginas de esta revista literaria, artística y científica cuyos ecos, ahora, se confunden con las voces que dejaron en el lugar autores como Unamuno, Valle-Inclán, Clarín, Galdós, Emilia Pardo Bazán o Clara Campoamor.


Texto: Estela Puyuelo.
Autor de las fotografías: José Luis Pérez Fuente.





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